Todas las actividades de la industria y de la sociedad en general requieren de la disponibilidad de energía para sus procesos; una de las energías más utilizada en la actualidad, es la energía eléctrica por sus grandes ventajas: limpia, segura, eficiente, no ruidosa y con posibilidades de producción y transporte en grandes, medianas y pequeñas cantidades, mediante procesos flexibles. 
La creciente demanda de energía eléctrica y su carácter de bien de consumo de primera necesidad, impele a la industria eléctrica a buscar alternativas para asegurar el abastecimiento continuo y eficiente de tal energía. Este aspecto aunado a los desarrollos tecnológicos han determinado en las dos últimas décadas una tendencia hacia el aprovechamiento de los recursos distribuidos de energía eléctrica.
En consecuencia, la sociedad en general y el sector eléctrico en particular, demandan profesionales con competencias en el diseño, mantenimiento y operación de sistemas distribuidos de producción de energía eléctrica, a partir de diferentes recursos energéticos; y, en el planteamiento de soluciones viables y efectivas a los problemas de desabastecimientos de energía eléctrica, mala calidad, altos precios y tarifas, y, baja cobertura del servicio.  
Adicionalmente, con el avance en la liberalización de los mercados eléctricos, la demanda ha comenzado a asumir su rol de agente económico activo con capacidad de gestión de sus requerimientos de energía eléctrica y con la disponibilidad de convertirlos en recursos distribuidos y/o de invertir en la generación distribuida de energía eléctrica.